Uno de los elementos que se siguen utilizando desde inicios de pandemia en el mundo es el tapabocas, que según la Organización Mundial de la Salud es una barrera para prevenir los contagios del COVID-19.

Desde 2020, el tapabocas se ha convertido en una prenda de vestir más para el uso diario. Por eso estudios de fonoaudiología de la Universidad Manuela Beltrán, han revelado las consecuencias de tener puesto el tapabocas con la voz, las cuerdas vocales y la salud comunicativa.

Los resultados se basaron en las implicaciones en la parte del habla, con el uso del tapabocas N95, la mascarilla quirúrgica y el tapabocas de tela.

La Fonoaudióloga y magíster en salud de la Universidad Lady Cantor, “se encontró que los tapabocas de tela están representando mayor afección en este componente porque la persona con la que me estoy comunicando no me entiende, así que instintivamente lo que se hace es tratar de hablar más duro para que desde la perspectiva del común, me entiendan, pero lo que en verdad estoy haciendo es aumentando el volumen, pero no necesariamente mejorando la comprensión de lo que estoy diciendo”, asegura.

Además de las implicaciones que se registraron con el uso constante del tapabocas, la virtualidad es otro de los factores que está aquejando a algunos sectores de la población. En el caso de los profesores de primaria, bachillerato y universidades también han sufrido afectaciones graves de la voz.

Cerca del 25% de los profesores que dictan clases virtuales y que no tenían sintomatología de problemas de voz, empezaron a desarrollarla, por eso Cantor afirma que el uso de las diademas con audífonos ha causado un desajuste al momento de monitorear la voz.

“Los profesores utilizan diademas con audífonos grandes y micrófono; pero esos audífonos lo que hacen es un efecto de oclusión que impide que se monitoree la propia voz y cuando no puedo escucharme lo que tiendo es aumentar el volumen de la voz para tener control de lo que estoy diciendo, así le esté hablándole al computador”, comenta.

Si bien es cierto que el uso del tapabocas y el aislamiento social deben seguir implementándose para la prevención del COVID-19, hay que tener en cuenta otros elementos corporales que ayuden a mejorar la comunicación y disminuir la carga que se le está poniendo a la voz.

 

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