Tres partidos que marcan

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Sevilla, Inter y Madrid pasan por el Camp Nou y ponen a prueba al Barça

El primer equipo del Barça vuelve este sábado a la competición después de dos semanas en las que como era de esperar el fútbol ha sido relegado. Es tradición en el club cuando irrumpen las selecciones. Se ha hablado del nuevo escudo, de la reformulación delseient lliure, de Ronaldinho y su cuestionable papel como embajador del club, y un poco, muy poco, de partidos y fútbol. La Liga de las Naciones ideada por la UEFA no ha logrado llenar el vacío, concebido el invento como una competición oficial pero con aspecto aún de producto de marca blanca para el grueso de los aficionados. Si acaso el nombre de Jordi Alba ha sido reivindicado, con previsible ventajismo, al caer la primera derrota de la España de Luis Enrique, pero poco más.

El equipo de Valverde, que no ha tenido voluntad de frenar debates extrafutbolísticos al conceder cuatro días de fiesta a sus jugadores, pasará por tanto de cero a cien en una semana que, sin ser trascendente, sí despejará una serie de incógnitas que marcarán el resto de la temporada. Los rivales son de primer nivel, en especial el Sevilla (sábado), líder de la Liga, y el Madrid (domingo 28). Y en medio el Inter de Milán (miércoles, Champions). Los tres encuentros se disputarán en el Camp Nou.

El entrenador azulgrana, partidario de plantillas cortas, ve como el eje de la defensa está hecho unos zorros. Vermaelen estará de baja un mínimo de seis semanas y Umtiti tiene en vilo al club porque el cartílago de su rodilla izquierda no tiene buena pinta. El cartílago es un tejido muy serio, y más en un futbolista tan joven ,y si el caso desembocara en un paso por el quirófano lo más probable es que el club acuda al mercado de invierno.

La alternativa a esta solución tan deprimente sería contar con el equipo filial para resolver la emergencia, recurso poco empleado hasta ahora. Es esa una de las incógnitas que debe despejar Valverde en los próximos partidos, aunque las señales que ha ido enviando en su año y pico en el Camp Nou han negado uno de los eslóganes que acompañó a su fichaje: como viene del Athletic no le temblará el pulso a la hora de echar mano del filial. De momento, el central Chumi lleva dos días entrenando con los mayores. 

Hay otros asuntos por resolver. Por ejemplo el rol de Arturo Vidal, un futbolista que exige ser titular de mala manera y cuya reacción a no serlo en esta semana grande resulta del todo imprevisible. Es probable que el encuentro contra el Inter sea el más propicio para alinear al chileno, que daría descanso a Rakitic ya que el emergente Arthur, por su estilo de juego, no se le parece en nada. Otro nombre propio cuyo protagonismo ha decaído es el de Dembélé, damnificado por la nueva ubicación de Coutinho como extremo izquierdo. Su caso es parecido al de Vidal, está en la rampa de lanzamiento para ser una de las primeras opciones para dar descanso a los presuntos titulares ya que tres partidos consecutivos de tan alta exigencia provocan cansancio cuando no lesiones.

La situación de Luis Suárez merece un trato diferente. Delantero centro indiscutible por su crédito histórico, el presente del uruguayo no deslumbra. La solución pasa por seguir dándole minutos para que supere el bache de juego, pero su rodilla derecha desaconseja ahora mismo una hiperactividad. El dichoso cartílago amenaza también al uruguayo.

A todo esto Eric Abidal, secretario técnico del FC Barcelona, hizo ayer acto de presencia a través de los medios oficiales del club con el objetivo de quitar presión a Valverde. El problema es que no se sabe si lo consiguió. Especialmente por la parte final de esta declaración: “Valverde es un entrenador que tiene mucha paciencia y analiza muy bien situaciones que es muy difícil anticipar. Se adapta, planifica y así lo demostró el año pasado, en el que ganó un doblete gracias a una planificación casi perfecta. Pero conoce la exigencia del club: el doblete, y el año siguiente, el triplete”. Casi nada.

Abidal, que no se mostró muy partidario de acelerar la renovación del entrenador (“si su decisión es negativa habrá que buscar otro entrenador”) abogó por dar más oportunidades a los jugadores de la cantera: “La decisión del entrenador de tener una plantilla más corta hace que los canteranos puedan decir: ‘Mira, antes había muchos más jugadores que nos tapaban. Ahora, si trabajamos fuerte, podemos encajar’. Hablo de Miranda, pero también de jugadores como Collado, Riqui Puig, Ballou...”.




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